Publicidad
La muerte de Isabel II tras 70 años de reinado ha tenido repercusión mundial amplificada enormemente por los medios del establisment. En nuestro país a pesar del rechazo popular a los británicos, la mayor parte de los medios ha optado por una visión edulcorada y hasta épica de la cabeza de un Estado históricamente acusado de múltiples crímenes.
Clásica ternura del Imperio para con sus súbditos coloniales.
La Nación -el diario de la familia Mitre, históricamente anglófila- 17 páginas, Clarín y Página 12 transmisión minuto a minuto; en una región tradicionalmente católica como el NOA, La Gaceta en su portada, un dibujo de la extinta con la Unión Jack de fondo a todo color, como para que alguno de nuestros héroes del Atlántico Sur sienta con dolor que su entrega o la de sus camaradas ha sido en vano.
Podríamos seguir ejemplificando casi hasta el infinito, lo que no podemos hacer es explicar porque esta pleitesía con un enemigo histórico al que nos enfrentamos cinco veces por las armas y del cual nuestros intelectuales más lúcidos han denunciado su interferencia en nuestros asuntos siempre con el fin de sojuzgarnos.
¿No sería más heroico que nuestros periodistas imitando al gran Scalabrini Ortiz denunciaran la perfidia de Albion aún sabiendo que podrán cerrarceles muchas puertas en vez de alabar a Los Stones por cualquier cosa que hagan? ¿No deberían nuestros talentosos futbolistas soñar con ganarles en un mundial como lo hizo Maradona y no con jugar en la Premier para darles títulos y gloria a sus clubes?
Que Bolsonaro servilmente decrete 3 días de duelo podría llegar a entenderse (pero no a justificarse) en la medida que son los herederos de la corona lusa, históricamente aliada a Inglaterra. Pero aquí, tierra de Don Santiago de Liniers los Halcones o los Bravos del 25, siempre se ha tenido clara conciencia de la maldad y la injusticia de los anglos y por ello siempre el pueblo los ha rechazado. No queda otra explicación al servilismo de los medios que su colonización mental por el enemigo a partir del rechazo a la identidad hispanocatólica de nuestros pueblos y a la abultada billetera de la Corona británica.
Tal vez haya tenido razón otro personaje polémico como Napoleón cuando afirmaba que "hay ciertas clases de flores de las humana perfidia que solamente crecen a orillas del Tamesis". Bretaña -antigua provincia católica de Europa-también tuvo muchos y grandes santos. Que Santo Tomás Moro y San John Fisher rueguen por nosotros, por el alma de Isabel II y por el retorno de Inglaterra a la cristiandad.
Sin conocer la activa presencia inglesa en hechos decisivos de nuestra historia, aún hasta nuestros días, no se puede decir que se comprenda la política nacional.