Lo Celso podría no haber ido a buscar la bandera y quedarse en el festejo de la clasificación. Una vez buscada la bandera, podría haberla leído y disimular su contenido dejándola donde estaba y seguir con su festejo o, podria haberla leído, saludar a quienes la tiraron y guardarla sin hacerla pública y llevarla con él. Todas esas opciones hubieran sido mas cómodas.
Siendo un jugador internacional con tantos años de experiencia, es dificil suponer que Lo Celso no contempló nada respecto de las consecuencias que un mensaje político puede implicar , conociendo el alcance internacional que el fútbol y las cámaras generan en éstas instancias deportivas.
En todo caso, seguro que le habrá pasado por su caneza que disimular el contenido de la bandera hubiera sido un secreto elegante, bautizado de prudente en las conversaciones frias o especuladoras. Hubiera sido un secreto entre los hinchas que la tiraron y él y nada hubiese pasado. Pero hay algo que no podemos evadir de nosotros mismos. Nuestra conciencia.
Un trapo improvisado con una cortina, un mensaje simple, connatural para todo argentino de bien: “Las Malvinas son argentinas ” , tal vez escrito como un grito que buscaban sea escuchado en todo el mundo, cómo intuyendo que de alguna manera, hay que decir la verdad, y mostrar el contenido oculto detrás de la semifinal deportiva, que tensionaba el evento desde la salida y el himno de los países.
Es solo fútbol, pero no es solo fútbol, cuando el rival es una nación que, a cada instante, perpetúa una ofensa contra otra. Mas allá de los jugadores actuales de Inglaterra que pueden no tener ningún tipo de culpa. El evento entre Argentina e Inglaterra trasciende el fútbol.
Lo Celso se vió en una circunstancia no buscada ni pensada previamente y tomó la decisión correcta, tal vez sin meditar tanto o asumiendo las consecuencias hacia él o la AFA. Arriesgándo o comprometiendose con un mensaje que juzgó oportuno y logró tal vez más que muchos años de negociación y de educación.
Instaló el tema Malvinas en todos los argentinos, sobretodo los de las nuevas generaciones que los tienen como referente, y ese trapo improvisado obligó a presidentes y periodistas a tomar posturas.
The guardian por ejemplo, pidió, sorpredentemente, que "el Reino Unido reabra negociaciones con Argentina por las Malvinas: “No pueden ser británicas para siempre”
“Ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene el derecho eterno de permanecer como están, menos uno que le cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas en materia de defensa por año”.
Bajo el punto de vista de The Guardian, la ferviente defensa de los gobiernos británicos por el control de las islas estaría íntimamente ligada a la inyección de popularidad que la victoria en la Guerra de Malvinas (1982) le brindó a la administración encabezada por la ex primera ministra Margaret Thatcher
“La realidad es que estas colonias, inevitablemente, tarde o temprano, se convertirán en parte de sus continentes. No pueden ser protegidas indefinidamente por un patrón europeo y los reclamos argentinos no se irán a ningún lado”, señaló.
De la misma manera, Jenkins consideró que los resultados del referéndum realizado en 2013 sobre el tema, en donde 99,8% de un total de 1517 participantes votaron por permanecer anexados como parte del gobierno británico, no eran suficiente justificativo.
Tarde o temprano, el gobierno del Reino Unido tendrá el coraje de reanudar las negociaciones. Como están las cosas, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth y el ministro de Defensa pospondrán el problema”, analizó, tras plantear que “sería gratificante si la bandera de las Malvinas exhibida durante el partido en los Estados Unidos sacudiera a alguien para que pase a la acción”.
Para otro artículo sería el análisis de las palabras de Milei, las autoridades de las islas y los periodistas.
No sabemos que pasará con Giovanni Lo Celso, ni cuál será la sanción para la AFA. Espero que ni uno ni otro se retracten en la hora de la prueba y que estemos todos los Argentinos dispuestos a bancar, si la prueba es dura.
Por ahora solo gracias por asumir el riesgo de luchar por la verdad. ¿Dónde terminará la historia de la bandera improvisada? Donde Dios quiera. Gracias, y no solo a Lo Celso sino a todos los que se jugaron levantandola, el Licha, el Cuti, y los que comentaron luego Tagliafico y tantos mas.
Profesores, médicos, jueces, políticos, periodistas, y hermanos argentinos de cualquier profesión y edad: Asumamos el riesgo de decidir por el bien, aunque tengamos que tomar una decisión menos cómoda, porque Dios ayuda a los buenos! Vamos Argentina!