Un nuevo Día de la Madre y consideramos oportuno traer a colación las palabras de Ntra. Sra. de Guadalupe a San Juan Diego. Creemos que nuestras madres en toda Hispanoamérica, dicen lo mismo cada día de su vida a sus hijos, cada vez con más fuerza que el anterior.
La Madre de América con su hijo Juan Diego.
"Hijo mío, te amo. Deseo que sepas quién soy. Yo soy la siempre Virgen María; madre del Dios verdadero que da vida y mantiene su existencia.
Él creó todas las cosas. Está en todos los lugares. Él es el Señor del Cielo y la Tierra y deseo una iglesia en este lugar donde su gente pueda experimentar mi compasión.
Todos aquellos que sinceramente me pidan ayuda en su trabajo y en sus penas, sabrán que su madre está cerca en este lugar. Aquí veré sus miedos y consolaré a los hombres y estarán en paz. Ten por seguro que soy la perfecta y eterna Virgen María, Madre del Dios Verdadero. …
Aquí mostraré y ofreceré todo mi amor, mi compasión, mi ayuda y protección. Soy tu Madre misericordiosa, la Madre de todos los que me aman, de los que me lloran, de los que confían en mí.
Escucharé sus llantos y sus penas ... sus necesidades y desgracias. ...
Escucha y deja que penetre esto en tu corazón. ...
No temas ninguna enfermedad o aflicción, angustia o dolor. ¿No soy yo quien soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y protección? ¿No soy yo tu fuente de vida? ¿No estás en los pliegues de mi manto? ¿En el cruce de mis brazos? ¿hay algo más que necesites?"
Damos gracias a Dios por el don de nuestras madres, rogamos por ellas, por los dolores profundos que guardan en su corazón a causa de sus hijos y esperamos confiadamente que el cielo sea la recompensa a sus desvelos.
¿No estás en los pliegues de mi manto?