A nivel internacional, la caída de Napoleón, trajo como consecuencia la restauración de las dinastías derrocadas por el proceso revolucionario francés siguiendo los lineamientos del Congreso de Viena, es decir los principios de Legitimidad y de Equilibrio europeo. De esta forma se produjo el retorno del “bien amado” Fernando VII al trono español.
Este soberano, lejos de las expectativas creadas, restauró el absolutismo monárquico, por un lado, y propuso el restablecimiento del orden colonial, por otro.
Para ejecutar su
segundo objetivo, envió una poderosa flota a América derrocando los gobiernos
criollos de México, Nueva Granada y Chile. Cabe mencionar que el Alto Perú y El Perú conformaban
baluartes del poder realista en la región. Solo quedaban libres Las Provincias Unidas
del Río de La Plata.
Así en México, a
fines de 1815, el asesinato del cura Morelos puso fin al levantamiento
antirrealista; en tanto que en Venezuela y Nueva Granada, una poderosa
expedición al mando del general Morillo derrotaba a los patriotas obligando a
Simón Bolívar marchar al exilio en la isla de Jamaica en ese mismo año; y,
finalmente, en Chile, luego de la derrota de Rancagua, un año antes, los
patriotas fueron dispersados.
A nivel local, el
panorama tampoco era de los mejores.Tras la expulsión de los diputados
orientales de la Asamblea General Constituyente, su líder, Gervasio Artigas
rompió con el gobierno directorial y creó, conjuntamente con los gobernadores
de las provincias del Litoral, La Confederación de Los Pueblos Libres.
De este modo,
simultáneamente a la convocatoria al Congreso de Tucuman, Artigas convocó
al Congreso de Los Pueblos Libres para
discutir los mandatos que los congresales llevarían a Tucuman. Esta asamblea se
reunió en Concepción del Uruguay en
Junio de 1815.
Sus primeros actos
fueron jurar la independencia, izar la bandera tricolor y enviar una delegación
a Buenos Aires para concertar la unidad.
Mientras tanto, el
gobierno directorial sancionó el Registro de personas, el cual proclamaba que
todo individuo que no tuviese propiedad sería reputado por sirviente y debía
presentar al juez una papeleta con la firma del patrón, caso contrario serían
considerados vagos e incorporados a la milicia.
Artigas, por su
parte, proclamó un reglamento por medio del cual expropió las tierras de los
emigrados los”malos europeos y peores americanos” repartiéndose entre los
desposeídos, fomentando de esta forma la población de la campaña.
Tal medida puso muy
nerviosas a las autoridades de Buenos Aires que preparaban secretamente invadir
Santa Fe mientras dialogaban con los delegados artiguistas
A fines de 1815, el
Director Supremo, Alvarez Thomas envió tropas al mando de Viamonte a Santa Fe,
la cual según Busaniche “implicaba que
la oligarquía de Buenos Aires había fijado el límite oriental del nuevo estado
en el río Paraná preservando la provincia de Santa
Fe con su puerto y
su aduana, procurando la independencia de la zona controlada por Artigas o la
entrega de aquellos territorios a Portugal”, concluyendo rotundamente “ lo
importante era hacer desaparecer a Artigas, a sus gauchos y a su proyecto
revolucionario”.
Viamonte
arrasó las ciudades de Buenos Aires y
Santa Fe, pero el ejército de Artigas logro recuperar estos territorios, y se
decidió no enviar representantes a Tucuman por considerar que el congreso sería
controlado por las tropas directoriales.
Por otro lado lado,
la tercera campaña al Alto Perú a cargo de Rondeau terminó en un desastre tras
la derrota de Sipe Sipe, quedando la frontera
norte en riesgo, y se contuvo a las tropas godas gracias al esfuerzo de
Güemes y sus infernales.
En síntesis, la
declaración de la Independencia se llevó a cabo en un contexto sumamente
adverso marcado por el avance de las tropas realistas ya a las puertas de las
fronteras de Las Provincias Unidas.
La única esperanza lo conformaba el Plan
continental que desde Cuyo instrumentaba el General San Martín y que para
ejecutarlo consideraba necesario que dar este paso.
Por esta razón, San
Martín escribió a Godoy Cruz, congresal por Mendoza, insistiendo sobre la
urgencia de declararse independientes de la corona española.
Expresaba “...¿
hasta cuándo esperamos nuestra independencia…? ¿No le parece a usted una cosa
bien ridícula acuñar monedas, tener
pabellón y cucarda nacional, y , por último,hacer la guerra al soberano que
hasta el día de hoy se cree que de Él dependemos?”
Otra salida que se
planeaba para que la obra comenzada en 1810 no cayese en saco roto fueron las
misiones diplomáticas con las coronas europeas, buscando negociar tratados,
comprar armamentos y conseguir apoyo diplomático. Así, Rivadavia y Belgrano
partieron rumbo a Madrid y Londres en 1814, deteniéndose en su paso por Río de
Janeiro donde se entrevistaron con el embajador britanico Lord Stanford y se
encontraron con Manuel Garcia, quien fue enviado por el director supremo,
Alvear para ofrecer a la corona británica el protectorado sobre las Provincias
Unidas del Río de la Plata, misión que frenada antes que se concretara la
oferta.
Al llegar a Europa,
Rivadavia y Belgrano comprobaban que, dado el nuevo marco creado por La
Restauración, cualquier negociación era imposible, ante lo cual, conjuntamente
con Sarratea, procuraron atraer algún príncipe legítimo de la familia borbónica
que quisiese venir a reinar en nuestra región sin resultados positivos.
En este contexto
sumamente adverso, el Congreso logró reunirse, en Tucuman iniciando sus sesiones el 24 de
marzo de 1816. Además de la mayoría de las provincias históricas que hoy
conforman el actual territorio argentino, también envió representantes
Charcas actualmente perteneciente a
Bolivia ya que la convocatoria se hizo en nombre de las Provincias Unidas de
Sudamérica.
Cabe recordar que no participaron de éste congreso las provincias
del Litoral que integraban La Confederación de Pueblos Libres.
Estas
circunstancias internas, sumadas a que la situación económica era sumamente crítica dado los enormes gastos que
demandaba la guerra de la independencia, propiciaron que el congreso, se ponga
como objetivo redactar una constitución adoptando el lema “el fin de la
constitución, el comienzo del orden” Pues los congresales vislumbraron la necesidad de un orden jurídico- político
que garantice la paz y la prosperidad de nuestros pueblos.
Una vez más,
previamente, se tornaba sumamente necesario declarar la independencia existiendo,
como vimos anteriormente, diversas opciones en cuanto al camino a seguir los
cuales oscilaban entre mantener un cierto grado de autonomía a pasar a formar parte del imperio británico.
En medio de este sombrío panorama, pero
alentados por la voluntad de nuestros
padres y de las provincias los congresales juraron la independencia absoluta de
La Provincias Unidas de Sudamérica de la corona española, es decir de Fernando
VII y sus sucesores como reza el acta original, en tanto que en la sesión del
19 de Julio, uno de los diputados por Buenos Aires, Pedro Medrano previendo la
reacción furibunda de San Martín, y ante las gestiones secretas de algunos
congresales y del mismo Director Supremo para entregar estos territorios a
alguna corona europea, antes de pasar el parte que contenía la Declaración
formal de nuestra independencia para que el ejército la distribuyese entre las
autoridades, le agregó “de cualquier otra nación extranjera”.
En conclusión,
los congresales, en medio de las
circunstancias adversas tanto en el ámbito internacional como local, que someramente intentamos analizar, tuvieron
el valor cívico de declarar la independencia animados por el querer de las
provincias y las exhortaciones de nuestro padres de la Patria, San Martín y
Belgrano y sobreponiéndose a las presiones por parte del grupo ilustrado
porteño que proponia y negociaba entregar nuestras tierras a un protectorado de
alguna potencia europea.
Quedó como materia
pendiente el establecimiento de un orden jurídico- político que garantizara la
paz y prosperidad a nuestros pueblos, dado que el congreso, al trasladarse a
Buenos Aires quedo en manos del grupo porteño, el cual sancionó la constitución
de 1819, la cual fue rechazada por las provincias por su carácter centralista y
oligárquico dando inicio a las luchas
civiles entre unitarios y federales que hizo exclamar a Belgrano en el lecho de
su muerte ¡“ay patria mía ¡”