Que un país bombardee una nación soberana, secuestre a su presidente y se lo lleve para ser juzgado por su propia justicia abre las puertas al más oscuro de los escenarios posibles.
Chávez desde 1998 y Maduro como su continuación habían ganado todas las elecciones menos el referéndum del año 2007 - una amplia reforma constitucional planteada por Chávez, que le daba amplios poderes y establecía la reelección presidencial indefinida para el cargo de presidente - y las legislativas del 2015 que dieron a la Mesa de la Unidad, la principal coalición de oposición de Venezuela, la mayoría de los escaños en las elecciones a la Asamblea Nacional (el órgano legislativo unicameral del país).
En Mayo de 2017 Maduro anuncia la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente con el objetivo de escribir una nueva Constitución. Aunque en la práctica nunca redactó la nueva Constitución, esa instancia se convirtió en un Parlamento paralelo que dejó a la Asamblea Nacional como un foro político sin capacidad legislativa.
Cuando en el año 2007 ( ya en el 2006 Chavez había cambiado la bandera y el escudo cambiando la dirección del caballo del escudo que ahora galopaba hacia la izquierda) la "Revolución Bolivariana" acentuó la matriz socialista del proceso las persecuciones a la oposición se volvieron moneda corriente y comenzaron los éxodos masivos. No era el socialismo la identidad cultural original de la hispana Venezuela.
En 1652 la Virgen se apareció al cacique Coromoto y su familia, pidiéndoles que se convirtieran al cristianismo, y dejó una pequeña imagen sobre la piel de un venado, que es la reliquia que se venera.
Las elecciones de Julio del 2024 marcaron el punto de inflexión en la debilidad del régimen.
Pasada la medianoche, el Consejo Nacional Electoral reporta el primer boletín de resultados con el 80% de los votos, que da ganador a Maduro con el 51%, pero no muestra el detalle desagregado ni las actas de escrutinio. Esta vez sí quedaban seriamente cuestionadas la legitimidad de las autoridades. Pero este proceso, que debía ser resuelto por los propios venezolanos como comunidad política autónoma, resultó en la madrugada del 3 de Enero brutalmente interrumpido por la decisión política de Donald Trump.
¿Cuáles son las razones que llevaron al excéntrico multimillonario a patear de tal manera el tablero?
Primero que nada, el pánico que ha generado el crecimiento de la economía china que ya es mayor que la del propio EEUU.
Segundo, y más que evidente, los inmensos recursos naturales de la nación caribeña, en especial sus inmensas reservas de petróleo.
Si Trump se preocupara por la libertad hubiera hecho algo contra Cuba o Nicaragua pero nada tienen estos pequeños países para ofrecer a la economía norteamericana. Trump, que en su primer mandato no había iniciado ninguna guerra ni atacado ningún país, ya ha bombardeado Irán y ahora Venezuela, matando gente y echando mano de forma descarada sobre los recursos que le permitan sostener su economía, violando el Derecho Internacional y apropiándose de forma sucia de los bienes que el Creador dio a otro pueblo.
No sólo Petro debe cuidarse. Nosotros como país bendecido con innumerables recursos estamos a la voluntad de un hombre que ya ha decidido hacer de América toda su patio trasero. Son la nación que arrojó dos bombas atómicas sobre ciudades inertes.
La sombra de la humillación se proyecta cada vez más nítida sobre todos los pueblos Hispanoamericanos. Sólo la acción providencial de Dios y el coraje de los hijos de la patria pueden cambiar nuestro destino.