En Diciembre del 2024 la
Cámara Federal porteña ordenó que
Mario Firmenich, exlíder de
Montoneros,
sea indagado por el
atentado al comedor de Policía Federal del 2 de julio de 1976, en el que
murieron 24 personas. El Tribunal le ordenó a la jueza
María Servini que profundice la investigación luego de que el caso fuera
archivado en primera instancia.
“Reparar los derechos de las primeras víctimas del atentado y, al mismo tiempo, proteger los de aquellas otras que hoy se presentan ante los tribunales de justicia -las olvidadas-, no corresponde mantener ocluidos los caminos investigativos. Por el contrario, se debe impulsar -con el vigor que corresponde- la presente acción, lo que se le encomienda expresamente a la magistrada de grado. Es necesario -diríamos imprescindible- realizar los mayores esfuerzos, desde la justicia, para reparar precisamente el valor justicia que se ha venido denegando a las víctimas”, afirmaron los camaristas en el fallo.
“Aquí no se trata de diseñar una justificación simétrica entre los condenados de ayer por gravísimos delitos de Lesa Humanidad, e imputados de hoy en esta causa, sino de entender que los crímenes de la dictadura no absuelven los crímenes de quienes sembraron el terror desde otros ámbitos”, advirtió Llorens en los fundamentos de su voto.
El atentado al comedor de la Policía Federal fue el mayor ataque de Montoneros. Ocurrió el 2 de julio de 1976, cuando un artefacto explosivo voló un sector de la Superintendencia de Seguridad Federal. El estallido derribó el techo del lugar, provocando la muerte de 24 personas y dejando un saldo de 60 heridos.
En junio de 2022, el mismo tribunal ya había ordenado reabrir la causa, que estaba prescripta desde 2006. Sin embargo, la jueza de primera instancia, María Servini, determinó que el atentado no fue un acto terrorista, por lo que no podía considerarse un delito de lesa humanidad ni un crimen de guerra
A 49 años de aquel atentado, rendimos homenaje a las víctimas y reafirmamos la importancia de recordar todos los hechos de nuestra historia. Durante mucho tiempo se ha contado una parte, silenciando el dolor de las familias de las fuerzas de seguridad que también sufrieron el flagelo de la violencia.