Si bien la autorregulación tiene mucho que ver con el manejo y expresión de las emociones y la afectividad, no es el único aspecto, niños y jóvenes deben aprender a regular para ser personas asertivas, con habilidades sociales para la convivencia y sanas física, psíquica y espiritualmente.
La autorregulación
implica lograr equilibrio en todos los aspectos de la vida de una persona.
Tiene que ver con poder reconocer habilidades y limitaciones para trabajar en
la mejora personal, el autoconocimiento y la autoaceptación. Es necesario
educarlos en el autocuidado: saber regular las horas de sueño, el tipo de
alimentación, el tiempo de ocio y el tiempo de compromisos y responsabilidades,
los pensamientos y los deseos, también son parte del autoconocimiento y de la
regulación de los mismos dependerá lograr una vida armónica y saludable.
El manejo del
dinero, el buen uso del tiempo, la sana diversión, son aspectos que no deben
descuidarse en la formación de las personas. La sociedad actual, cargada de
activismo y consumismo, nos empuja, muchas veces, a gastar más de lo posible,
involucrarnos en más actividades de las que podemos afrontar día a día y nos
lleva a vivir “a las corridas” impidiendo la introspección necesaria para la
autorregulación y la toma de decisiones.
Por ello es
indispensable enseñar a desarrollarla desde la infancia y es tarea, en un
primer momento, de la familia, pero también de la escuela y de los responsables
de los diversos ámbitos donde los niños y adolescentes se desenvuelven. Los
adultos somos los primeros que debemos saber cuándo parar para así dar el
ejemplo y no mostrarnos como super personas que todo lo pueden, llegando a
estados de ansiedad límites que nos llevan a la irritabilidad constante por la
frustración de no poder con todo.
El desarrollo
apropiado de la autorregulación promueve la resolución de conflictos, ayuda a
aumentar la tolerancia a la frustración, la capacidad de esperar y controlar la
ansiedad, la evitación de conductas de riesgo y el autocuidado, a la vez que
forma personas equilibradas y maduras.
Poner en palabras
lo que sienten, creen y piensan, algunas técnicas de relajación, pueden ayudar
con la regulación de las emociones. Las agendas, listas, cuadernos de registro,
colaboran en la organización personal para no desbordarse frente a la acumulación
de responsabilidades o actividades y la posibilidad de participar de
actividades donde se pone en juego la capacidad de tolerar la frustración son
recursos que también promueven la autorregulación.
El tiempo de ocio
compartido en familia promueve el valor del encuentro con el otro por el placer
que provoca encontrarnos y pasar un buen momento. La implicancia en las tareas
de la casa integra poco a poco a los niños en la responsabilidad compartida y
la conciencia de ser valioso e importante en la familia.
Las rutinas claras
con respecto a las tareas escolares, el compromiso asumido con las actividades
deportivas o artísticas impulsan la conciencia de ser con otro y facilitan el
desarrollo de la tolerancia a la frustración cuando las cosas no salen cómo las
esperaban.
Aquí algunas
sugerencias específicas según las edades
2 a 5 años, El objetivo en esta etapa es que identifiquen y expresen emociones, es
importante que:
- Nombren lo que sienten: “¿Estás enojado porque no salió como
querías?”
- Usar cuentos, películas, títeres para hablar de emociones.
- Respirar como dragón (inhala fuerte y sopla
fuego imaginario)
- Juegos con turnos (memoria, la
oca, rompecabezas). Para favorecer la tolerancia a la frustración
- Anticipar cambios con imágenes o
canciones.
6 a 9 años: El objetivo
es que comiencen a usar estrategias con menor ayuda
- Hablar sobre “errores” como oportunidades para aprender.
- Enseñar a decir: “Estoy muy …, necesito calmarme, descansar, comer,
etc”.
- Incorporar pausas activas o espacios de calma en casa y escuela.
- Tablas de refuerzo: "Hoy me calmé sin gritar → carita
feliz".
- Juegos de mesa que requieran
concentración y espera.
10 a 13 años: lo que se debe logar es que Puedan reflexionar sobre su conducta
- Diario emocional: “Hoy me sentí…” y qué hizo que se sientan así.
- Rol-play: representar conflictos y resolverlos juntos.
- Conversar sobre situaciones de otras personas y cómo las
resolverían ellos
- Rutinas claras con acuerdos: horario de
tareas, descanso y ocio.
14 a 18 años: deben desarrollar autorregulación más autónoma para afrontar las
situaciones de la vida adulta.
- Espacios de diálogo sin juicios: dejar que expresen y acompañar.
- Técnicas de manejo del estrés: respiración, escritura, música.
- Reflexión después de conflictos: “¿Qué otra opción tenías?”
·
Fomentar la
organización personal: agendas, apps de foco, listas, planillas de gastos
Definir metas
propias con acompañamiento (estudio, deporte, arte).
En todos los casos, el ejemplo del adulto, el
diálogo abierto y el acompañamiento apropiado son las principales claves para
lograr la autorregulación.