Asumida por los colonos puritanos esa idea selló macabramente la suerte de los pueblos originarios norteamericanos que fueron exterminados sin piedad.
Inglaterra es la leyenda negra antihispana que busca destruir nuestra identidad mientras oculta sus propios crímenes, comprada tontamente por la izquierda vernácula mientras marcha con sus pancartas y se cree antiimperialista.
Inglaterra es también la leyenda negra del gaucho, del criollo, enarbolada por los agentes locales de Albion: Mitre, Sarmiento, el joven Alberdi, etc.
Inglaterra es Moreno, es Caseros, es Pavón.
Es la masonería que impone el liberalismo y el libre comercio que nos convierte en una semicolonia mientras se queda con nuestras carnes, nuestros trigos, nuestros trenes y reparte migajas a unos pocos.
Es Beresford y Whitelocke intentando invadir Buenos Aires, es la corbeta Clío tomando Malvinas en 1833 y es Manuel Quintana premiado como presidente por haber intentado bombardear Rosario por defender los intereses del Banco de Londres.
Inglaterra es el humillante pacto Roca-Runciman y es la Marina de Guerra bombardeando la Plaza de Mayo o el puerto de Mar del Plata para destruir la refinería nacional de petróleo en 1.955.
Es Videla usando las armas del ejército contra su propio pueblo. Modernamente es Menem y su fórmula del "paraguas sobre la soberanía", es Néstor y Cristina destruyendo las FFAA mientras de entre tantos héroes asumen la narrativa cobarde y traidora de Edgardo Esteban y es Milei admirando a Margaret Thatcher y a Ronald Reagan a la vez que entrega nuestra industria a una competencia desleal para que sea destruida.
Inglaterra es la pluma de Borges o de Walsh que desde ópticas diferentes reniegan de nuestra identidad hispano católica.
Porque como dice el gran Marcelo Gullo la Hispanidad no es otra cosa que la catolicidad hecha pueblo. Son los hombres y mujeres que independientemente de su raza o nación alzan su voz, su pluma o su espada para detener a esa anglosfera iluminista en su avance angurriento sobre la cristiandad.
Por eso me gustan - me pongo de pie - nuestros HEROICOS GUERREROS de Malvinas, que desde aire, mar y tierra le hicieron comprender a los británicos que aquí hay hombres y mujeres de verdad.
Me gustan los hermanos peruanos, los 25.000 bolivianos voluntarios, los uruguayos, los venezolanos, los colombianos, los brasileños y todos los hermanos de la Patria Grande que estuvieron con nosotros aunque algunos tontos les digan marrones y se crean arios.
Me gusta el hispanofrancés Don Santiago de Liniers que a los pies de Nuestra Sra. del Rosario prometió derrotarlos y lo logró.
Me gusta Güemes que asaltó sus barcos montado a caballo o Manuela "la Tucumanesa" Pedraza que junto a su marido los corrió a balazos.
Me gusta el Almirante Brown cuyo noble corazón irlandés se enamoró para siempre de estas tierras.
Me gustan San Martín, Rosas y Mansilla que les plantaron cara con fiereza. Me gustan Yrigoyen y Perón como líderes nacionales cultores de la Hispanidad y defensores de nuestra gente.
Me gustan Castellani, Alfredo Sáenz y Aníbal Fósbery porque encendieron la fe lúcida en miles de corazones. Me gustan Scalabrini, Jauretche o Marechal porque alzaron su voz contra el expolio y la entrega.
Me gustan los millones de compatriotas anónimos que día a día edifican desde sus convicciones esta patria mestiza y generosa.
Me gustan los pañuelos celestes que luchan por la vida y la dignidad de la persona humana.
Me gustan Tomás Moro, John Fischer, John Henry Newman, Gilbert Chesterton e Hilaire Belloc porque aunque nacidos en Inglaterra son hispanos en su espíritu y por ende nuestra avanzada en la reconquista de esa isla.
Querido lector, se tú parte de la legión hispana que lucha por la reconquista de Malvinas para nuestra patria y de la anglosfera para la Iglesia.